martes, 29 de abril de 2008

Julio Romero de Torres



En 1916 se convirtió en catedrático de pintura de ropajes en la escuela de Bellas Artes de Madrid donde se instaló definitivamente. Mientras tanto sus obras empezó a ser muy conocida en Europa y América. En 1922 viajó a la República Argentina donde inauguró una larga exposición que constitutyó un exito sin precedentes. Se convirtió también en miembro de la Real Academia de Córdoba y de las Bellas Artes de San Fernando. En 1930 aquejado de una enfermedad regresó a Córdoba e instaló sus estudios en un palacio de la plaza del Potro, allí pintaria una de sus obras mas famosas: "La chiquita piconera", para fayecer meses mas tarde. Su entierro conmocionó a toda la ciudad que participó en masas devido a la inmensa popularidad de la que gozaba el pintor cordobés.

jueves, 17 de abril de 2008

José María. El Tempranillo


Nació en Jauja, provincia de Córdoba en 1805 y murió en 1833 en Málaga. Era hijo de jornaleros y desde muy niño tuvo que trabajar junto a sus padres. A la temprana edad de quince años se convirtió en bandolero. La causa de decisión no está muy clara pero parece ser que durante una romería un hombre empezó a importunar a una muchacha que se llamaba Clara y de la cual estaba enamorado José María. Entonces este último retó al primero a un duelo a navajas saliendo José María victorioso después de asesinar a su contrincante. Como la pena por el crimen era la horca tuvo que huir a caballo y esconderse en Sierra Morena. Allí se unió a una banda que se dedicaba a robar a todos los que pasaban por la sierra y era conocida por La Banda de los siete niños de Ecija. Como se incorporó tan pronto, con tan pocos años, le pusieron el apodo del Tempranillo. Despues de dos años en esta banda aprendiendo, con dieciocho creó la suya propia y se especializó en los asaltos a las dirigencias. El rey Fernando VII no sabía como detener a estos delincuentes y envió a Sierra Morena batallones de soldados especializados en la lucha contra los bandaleros, que recibieron el nombre de Los Migueletes.
Cuando José María cumplió veinte años ya tenía una banda de catorce hombres. Para la gente del pueblo era el bandido bueno, porque repartía el dinero y recompensaba muy bien a quien le diera refugio. Además defendía a los pobres del abuso de los ricos. Su fama fue creciendo y llegó a tener más de cincuenta hombres a sus ordenes. Se hizo famoso en toda Europa, muchos escritores escribían sobre sus asañas y muchos pintores lo retrataron.
José María era un hombre de pequeña estatura pero fuerte y ojos grises. Vestía chaqueta fina y camisa de algodón y en la faja siempre llevaba dos pistolas y dos navajas. Cuando paraba un carruaje trataba muy bien a las damas, era el primero en ayudarlas a bajar ofreciendo su brazo. Se las llevaba aparte y les iba quitando las joyas mientras le decía; "Una mano tan bella no necesita tanta riqueza".
Se casó con una muchacha de Cádiz que se llamaba Gerónima que se quedó embarazada. A punto de parir, la casa donde estaban ambos fue rodeada por Los Migueletes y en el tiroteo la mujer murió y el niño apenas sobrevivió. Viendo esta situación José María se ató el cuerpo de su mujer a la espalda y a su hijo se lo colocó en la faja, se montó a caballo y escapó a galope bajo los disparos de los Migueletes. Entregó el cuerpo de su mujer a los familiares y llevó a su hijo a que lo bautizasen.
Como no sabía el rey como acabar con los bandoleros se le ocurrió ofrecerle el inducto a cambio de que liquidasen a aquellos bandoleros que no quisiesen dejar su vida de delincuentes. De esta forma comenzó una lucha entre bandoleros que en cierta ocasión José María cayó en una emboscada que le tendió un antiguo compañero que le disparó y le hirió mortalmente. Murió con 28 años.

jueves, 10 de abril de 2008

Francisco Martínez de la Rosa


Nació en Granada en 1787, en el seno de una familia acomodada. Durante su infancia demostró una gran capacidad para adquirir conocimientos. En la actualidad se opina que era un niño super dotado porque a los 12 años ingresó en la universidad de Granada donde se doctoró en Derecho. En 1805 se convirtió en catedrático de Filosofía en Granada.
Fundó "El diario de Granada" y se convirtió en Político y Diplomático. Formó parte del partido liberal. Fue diputado en las cortes pero en 1814 durante la restauración absolutista fue detenido y desterrado. En 1820 durante el trienio liberal se mostró como liberal moderado y partidario de una monarquía parlamentaria. Fue nombrado secretario de estado en 1822 pero con la invasión de 100 mil hijos de San Luis dirigido por el Duque de Anguleme se vio obligado a emigrar a París y no volvió hasta 1821. Durante la regencia de María Cristina fue nombrado presidente del consejo de ministros y ministros del estado. Se encargó de redactar el estatuto real de 1834, un documento que no llegaba a ser una constitución pero buscaba un camino intermedio entre el poder del monarca y el parlamento. Debido a los cambios que se produjeron en el gobierno de la nación se vio obligado a exiliarse nuevamente en varias ocasiones. Fue nombrado embajador en París y Roma, presidente del Congreso de los Diputados, etc, etc....
Como era algo afeminado le pusieron varios motes: El barón del bello rosal o Dña. Rosita la pastelera.
Escribió numerosos poemas, novela histórica, biografías y obras de teatro.
Falleció en Madrid en 1862.

El huérfano

Mientras el crudo diciembre

Arroja nieve y granizo,

Y del palacio las puertas

Conmueve el ábrego impío,

A su amparo en noche oscura 5

Se acoge un mísero niño,

Que abandonaron sus padres

Y no halla en el mundo asilo:

Ambas manos junto al pecho,

Tiembla de susto y de frío; 10

Y hasta el aliento le falta

Para demandar auxilio...

¡Jamás tuvo el inocente

Quien oyera sus suspiros,

Quien enjugase su llanto, 15

Quien le llamara su hijo!

En el hueco de unas rocas

Le hallaron recién nacido,

Sin más protector que el cielo,

Ni más padre que Dios mismo; 20

Sólo Dios, que abre su mano

Para el tierno pajarillo,

Y hasta en el aura derrama

Las semillas y el rocío.

Huérfano desventurado, 25

No llores tan afligido;

Y llama a la misma puerta

Que hora te sirve de arrimo:

Llama otra vez, que su dueño

En blando lecho adormido,

En sueños ve los tesoros

Que conducen sus navíos;

Y no ha de ser tan cruel,

Que al escuchar tus gemidos,

Te niegue un pobre sustento, 35

Te niegue un mísero abrigo.

«¡Amparad piadosos

A un niño infeliz;

Y Dios os lo premie

Mil veces y mil! 40

Solo y desvalido

¡Ay triste! nací;

Que mi propia madre

Me alejó de sí...

Si madre tuvisteis, 45

A Dios bendecid;

¡Y en memoria suya

Doleos de mí!

Nunca una palabra

Cariñosa oí; 50

Llanto de mis ojos

Por leche bebí...

Por Dios y su Madre,

Piadosos abrid;

Si no, a vuestra puerta, 55

Me veréis morir!...»

Apenas estas palabras

Sollozaba el huerfanito,

Cuando dentro del palacio

Sonó de un can el ladrido; 60

Cien esclavos acudieron;

Y amenazaron al niño,

Si en mal hora el dueño adusto

Despertaba a sus gemidos.

jueves, 3 de abril de 2008

Antonio María Esquivel




Nació en Sevilla en 1806 y murió en Madrid 1857. Realizó sus estudios de pintura y dibujo en la Academia de Bellas Artes de Sevilla. Se especializó en retrato y en la técnica detallista. En 1831 se trasladó a Madrid donde ganó un concurso de la academia de San Fernando y fue nombrado académico. Se intregró en el ambiete cultural madrileño y participó en la fundación del Liceo Artístico y Literario. En la academia de San Fernando daba clases de Anatomía como profesor. Regresó a Sevilla en 1839 y sufrió una enfermedad que lo dejó ciego y que le produjó una gran depresión. Afortunadamente recibió el apoyo de todos sus amigos y admiradores y en 1840 recuperó la visión. En 1843 fue nombrado pintor de cámara, recibió varios premios como la Cruz de Isabel la Católica y fue fundador de la sociedad protectora de Bellas Artes. Escribió un libro titulado "Tratado de Anatomía Pictórica".
Sus obras más famosas son "El estudio del pintor", "El Retrato del General Prim",una lectura de "Ventura de la Vega", "La bailaora Josefa Vargas" y el retrato de Rafaela Flores Calderón.

martes, 1 de abril de 2008

Gustavo Adolfo Bécquer

Nació en Sevilla, hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer, por parte de su abuela. Su madre fue Joaquina Bastida de Vargas. Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI; de su prestigio da testimonio el hecho de que poseyeran capilla y sepultura en la catedral misma desde 1622.

Su casa natal ya no existe. Fue bautizado en la parroquia de San Lorenzo Mártir. Sus antepasados directos, empezando por su mismo padre, José Domínguez Bécquer, fueron pintores de costumbres andaluzas, y tanto Gustavo Adolfo como su hermano Valeriano estuvieron muy dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura. Sin embargo el padre murió el 26 de enero de 1841, cuando contaba el poeta cinco años y esa vocación pictórica perdió el principal de sus apoyos. En 1846, con diez años, Gustavo Adolfo ingresa en el Colegio de Náutica de San Telmo, en Sevilla, donde le da clases un discípulo del gran poeta Alberto Lista, Francisco Rodríguez Zapata, y conoce a su gran amigo y compañero de desvelos literarios Narciso Campillo. Pero los hermanos Bécquer quedaron huérfanos también de madre al año siguiente, el 27 de febrero de 1847, y fueron adoptados entonces por su tía María Bastida y Juan de Vargas, que se hizo cargo de sus sobrinos, pero Valeriano y Gustavo se adoptaron desde entonces cada uno al otro y emprendieron de hecho muchos trabajos y viajes juntos.

Se suprimió el Colegio de Náutica y Gustavo Adolfo quedó desorientado. Pasó a vivir entonces con su madrina Manuela Monahay, acomodada y de cierta sensibilidad literaria. En su biblioteca el poeta empezó a aficionarse a la lectura. Inició entonces estudios de pintura en los talleres de los pintores Antonio Cabral Bejarano y Joaquín Domínguez Bécquer, tío de Gustavo, que pronosticó "Tú no serás nunca un buen pintor, sino mal literato", aunque le estimuló a que estudiara y le pagó los estudios de latín. Tras ciertos escarceos literarios (escribe en El trono y la Nobleza de Madrid y en las revistas sevillanas La Aurora y de El Porvenir) marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura en 1854. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia de esos años. Para ganar algún dinero el poeta escribe, en colaboración con sus amigos (Julio Nombela y Luis García Luna), comedias y zarzuelas como La novia y el pantalón (1856), bajo el pseudonimo de Gustavo García en que satiriza el ambiente burgués y antiartístico que le rodea, o La venta encantada, basada en Don Quijote. En ese año fue con su hermano a Toledo, un lugar de amor y de peregrinación para él, a fin de inspirarse para su futuro libro Historia de los templos de España. Le interesan por entonces el Byron de las Hebrew Melodies o el Heine del Intermezzo a través de la traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Universal. Fue precisamente en ese año, 1857, cuando apareció la cruel tuberculosis que le habría de enviar a la tumba. Tuvo un modesto empleo dentro de la Dirección de Bienes Nacionales y perdió el puesto, según cierta leyenda, por sorprenderlo su jefe dibujando. Su pesimismo va creciendo día a día y sólo los cuidados de su patrona en Madrid, de algunos amigos y de Valeriano le ayudaron a superar la crisis. Ese año empieza un ambicioso proyecto inspirado por El genio del Cristianismo de Chateaubriand: estudiar el arte cristiano español uniendo el pensamiento religioso, la arquitectura y la historia: "La tradición religiosa es el eje de diamante sobre el que gira nuestro pasado. Estudiar el templo, manifestación visible de la primera, para hacer en un sólo libro la síntesis del segundo: he aquí nuestro propósito". Pero sólo saldrá el primer tomo de su Historia de los templos de España, con ilustraciones de Valeriano.

Hacia 1858 conoció a Josefina Espín, una bella señorita de ojos azules, y empezó a cortejarla; pronto, sin embargo,se fijó en la que sería su musa irremediable, la hermana de Josefina y hermosa cantante de ópera Julia Espín, en la tertulia que se desarrollaba en casa de su padre, el músico Joaquín Espín, maestro director de la Universidad Central, profesor de solfeo en el Conservatorio y organista de la capilla real, protegido de Narváez. Gustavo se enamoró (decía que el amor era su única felicidad) y empezó a escribir las primeras Rimas, como Tu pupila es azul, pero la relación no llegó a consolidarse porque ella tenía más altas miras y le disgustaba la vida bohemia del escritor, que aún no era famoso; Julia dio nombre a una de las hijas de Valeriano. Durante esta época empezó a escuchar a su admirado Chopin.

En 1860 publica Cartas literarias a una mujer en donde explica la esencia de sus Rimas que aluden a lo inefable. En la casa del médico que le trata de una enfermedad venérea, Francisco Esteban, conocerá a la que será su esposa, Casta Esteban Navarro. Contrajeron matrimonio en el 19 de mayo de 1861. De 1858 a 1863, la Unión Liberal de O'Donnell gobernaba España y en 1860, González Bravo, con el apoyo del financiero Salamanca, funda El Contemporáneo, dirigido por José Luis Albareda, en el que participan redactores de la talla de Juan Valera. El gran amigo de Bécquer, Rodríguez Correa, ya redactor del nuevo diario, consiguió un puesto de redactor para el poeta sevillano. En este periódico, y hasta que desaparezca en 1865, hará crónica de salones, política y literatura; gracias a esta remuneración viven los recién casados. En 1862 nació su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, en Noviercas, (Soria), donde posee bienes la familia de Casta y donde Bécquer tuvo una casita para su descanso y recreo. Empieza a escribir más para alimentar a su pequeña familia y, fruto de este intenso trabajo, nacieron varias de sus Leyendas.

Pero en 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad, de la que se repuso, sin embargo, para marchar a Sevilla con su familia. De esa época es el retrato hecho por su hermano que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Trabaja con su hermano Valeriano y Casta Esteban discute con él, porque no soporta su carácter y el hecho de que casi siempre ande por casa de su hermano. González Bravo, amigo y mecenas de Gustavo, le nombra censor de novelas en 1864 y el escritor vuelve a Madrid, donde desempeña este trabajo hasta 1865 con veinticuatro mil reales de sueldo. En este último año nace su segundo hijo, Jorge.

En 1866 ocupa de nuevo el cargo de censor hasta 1868; es este un año tétrico para Bécquer: Casta le es infiel, su libro de poemas desaparece en los disturbios revolucionarios y para huir de ellos marcha a Toledo, donde permanece un breve tiempo. En diciembre nace en Noviercas el tercer hijo de Bécquer, Emilio Eusebio, dando pábulo a su tragedia conyugal, pues se dice que este último hijo es del amante de Casta. Es más, Valeriano discute con Casta continuamente. Los esposos aún se escriben, sin embargo. Pasa entonces otra temporada en Toledo, de donde sale para Madrid en 1870 a fin de dirigir La Ilustración de Madrid, que acaba de fundar Eduardo Gasset con la intención de que lo dirigiera Gustavo Adolfo y trabajara en él Valeriano de dibujante; pero el 22 de diciembre muere Gustavo cuando en Sevilla hay un eclipse total de sol; un poco antes, en septiembre, había muerto su hermano Valeriano. Mientras agonizaba, pidió a su amigo el poeta Ferrán que quemase sus cartas («serían mi deshonra») y que publicasen su obra («Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo»); pidió también que cuidaran de sus hijos. Sus últimas palabras fueron "Todo mortal". Sus amigos Ferrán y Correa se pusieron de inmediato a preparar la edición de sus Obras completas para ayudar a la familia; salieron en 1871 en dos volúmenes; en sucesivas ediciones fueron añadidos otros escritos. Los restos de los dos hermanos fueron trasladados en 1913 a Sevilla, donde actualmente reposan.

RIMA XI

- Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión;
de ansia de goces mi alma está llena;
¿a mí me buscas? -No es a ti; no

- Mi frente es pálida; mis trenzas de oro
puedo brindarte dichas sin fin;
yo de ternura guardo un tesoro;
¿a mí me llamas? -No; no es a ti.

- Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!